Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2006.

01/11/2006

Dedicado...

...a vosotros, a los que jamás leeréis esto, a los que piensan que vale más un billete de cien euros que la sonrisa de un niño, a los que no creen que su granito de arena vaya a cambiar algo y se quedan cruzados de brazos, a los últimos en llegar a la batalla y a los primeros en huir, a los que disfrutan con la guerra, a los que llenan sus arcas con la sangre de los demás, a los que nadan en la abundancia e hicieron su piscina de pobreza ajena, a los que abusan del débil y tiemblan ante el poderoso, a los que anteponen el deber a los sentimientos, a los que nunca vieron la nobleza en los ojos de un perro, a los que creen que sufrir es sinónimo de éxito, a los estúpidos que no son capaces de ver más allá de un cuerpo el tesoro que se están perdiendo, a los hijos de puta que imponen su opinión a golpes, a los que por estandarte llevan el miedo, a los que levantan fronteras cada vez más y más altas, a los que creen que los estudios te dan el derecho de poder menospreciar a los demás, a los que creen que amar quiere decir gobernar e imponer, a los que jamás disfrutaron viendo jugar a un bebé, a los que piensan que el mejor camino es aquel que recorren todos porque ya está despejado, a los que se rinden sin tan siquiera empezar a luchar, a los que no ven más que con los ojos, a los que no creen que merezca la pena intentar lo imposible:

 Os juro que lo he intentado, pero de verdad que no os entiendo.

01/11/2006 00:21 Autor: elbocas. #. Hay 4 comentarios.

Mis 58 monedas.

Hace... algunos días ya, una buena amiga me contó mientras esperábamos a que dejase de llover una bonita historia de Jorge Bucay. Trataba acerca del valor de las personas. Supe entonces que tenía que escribir algo sobre esa historia, y empecé a darle vueltas. En el cuento, un hombre intentaba vender un anillo y nadie le daba ni de lejos lo que le habían dicho que pidiera por él, hasta que un joyero experto le dijo el precio real del despreciado anillo: 58 monedas de oro, mucho más de lo que él pedía y esperaba. De moraleja obvia y trasfondo interesante, me hizo pensar en cómo había sido mi vida hasta aquel día. Ya desde pequeño empecé a ahorrar, porque hasta el instituto no se peude decir que, salvo la tele y los libros, tuviese muchos amigos. Con la ESO descubrí algunos magníficos amigos, y esos amigos trajeron amigos nuevos. Comencé entonces a gastar (muy a gusto por cierto) todas esas monedas que tenía ahorradas, y cada vez el gasto era mayor. Por suerte, con la paga me llegaba, aunque a duras penas. Pero luego vino Irlanda, amigos míos, y los bolsillos empezaron a quedarse vacíos de tantas monedas que tenía que soltar. Después la universidad, y con ella los viajes, terminaron por vaciar mis arcas. Así que sólo puedo deciros una cosa: ¡¡cabrones, que por vuestra culpa me he tenío que poner a currar!! ;P

Espero que la vida me siga costando tantas monedas de oro.

01/11/2006 00:37 Autor: elbocas. #. Hay 2 comentarios.

10/11/2006

Anda que...

 

“Amar sin sufrir”, rezaba el libro. Jajojajota, habrían dicho Ortega y Pacheco. Lo vi esta mañana, al llegar a la biblioteca, mientras me quitaba todas las capas de cebolla (léase jersey y cazadora) y retiraba la silla para sentarme. Al mirar al frente, buscando cualquier cosa que no fuese el tema 3 de las oposiciones (hoy era uno de esos días que sabes desde el principio que no vas a estudiar una sola página), me di de bruces con él. Ahí estaba, tan tranquilo, like the flowers en mitad del departamento de filosofía-psicología. Llamando la atención con sus vistosas letras naranjas. Hey, mírame, soy la solución a todos tus problemas. Sólo le faltaba el Martini y las gafas de sol al muy cabrón. En un principio se me pasó por la cabeza la remota idea de denunciar al autor por estafa, y confieso que hasta me picó la curiosidad por leer la justificación de ese título. Y es que eso de amar sin sufrir es tan estúpido como pacificar a base de tiros. Pum, paz hermano. Si amas te jodes, y no hay más. ¿Pesimismo? No, lógica. Llámese si se quiere sentido común. Sólo nos jode (nos fastidia, ese vocabulario) aquello que realmente nos importa. Que Chin-Chon, residente en Filipinas, nos diga que somos lo más tonto que ha pisado la Tierra, tiene en nosotros la misma repercusión que saber que juega a la petanca con su tía segunda: ninguna. Pero si la persona que lo dice es alguien cercano, a quien uno quiere (pareja, amigos, familia...) ah, amigo, date por jodido. Porque te importa. Y lo más probable es que uno de estos días, más bien pronto que tarde, acabes hecho trizas. Ayer fue estupendo y mañana probablemente también, pero hoy te jodes (te fastidias no, te jodes). Y es que creo que el autor de este libro que hoy me hace gastar letras (a partir de ahroa alias “fulano”) estaba un pelín equivocado. Al menos en el título, porque el libro ni lo he abierto. Estoy de acuerdo en que tu historia de amor, amistad, etc. puede ser perfecta, sin problemas, con perdices para comer y hadas que te ayudan antes de que la cosa se ponga fea... si eres el protagonista de una película de la Universal. Si no, Romeo, vete preparando para tragar veneno, y tú, Julieta, para las frías dagas. Porque te pueden venir mal dadas desde cualquier lado y en cualquier momento. Y precisamente porque quieres a alguien te jodem y también por eso acabas superándolo, echándole bemoles. Porque amar (o querer si lo otro suena cursi, pero es lo que ponía en el libro) no es todo un camino de rosas que hay que disfrutar. Amar de verdad significa enfrentarte a esa mierda, joderte cuando te toque y aún así seguir queriendo a la otra persona durante y después del temporal. El que no sufre no ama, lo que tiene es una paja mental que no se aclara. Un tipo del que no recuerdo el nombre dijo una vez que sólo los que alguna vez han amado sin esperanza saben realmente lo que es amar. Para mí tenía mucha más razón que el otro fulano. Y es que no es una visión derrotista del asunto, ni pesimista, al contrario. Amar sufriendo sí que tiene valor, sí que tiene importancia. Porque sabes que luego los momentos buenos lo compensan con creces. Amar sin sufrir tiene el mismo valor que bajar a por pipas al kiosco. “Que no te ofrezcan amor sin espinas”, cantaba Sabina. Qué gran verdad. Porque aún con las espinas la rosa sigue siendo preciosa, sigue siendo rosa, y además auténtica. Me hubiese gustado enterarme de la escritura del libro de fulano, el de las letritas naranjas, y escribir su epílogo. Creo que lo habría titulado “Y un cojón”.

10/11/2006 16:17 Autor: elbocas. #. Hay 7 comentarios.


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