Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006.
05/09/2006
Ya estamos aqui, tinonino ninoní

Weah! Pues eso, que viendo que ahora todo el mundo tiene uno y yo soy un envidioso gallina capitán de las sardinas me marco también un blog (aunque suene a rana esclafada). Ahora me voy que tengo que entrenar para el partido de mañana, en el que se juega algo más que la honra de Coslada, de España o de Villachanclas del Carajo: la mía. ¡Nos vemos por frikilandia!
Este tipo es el primer miembro del club de fans de ElBocas, y como tal merece ser tratado con respeto y ser agasajado con miles de piropos varios que, además, vienen dados de antemano por su imponente presencia.
06/09/2006
De cajones, papeles y un tipo extraño
Éste es el tipo que me he encontrado hoy mientras hacía limpieza de cajones en mi habitación. "No me mires con esa cara que yo también me he asustao", me ha dicho mientras saltaba (alehop!) desde dentro del cajón de los cables. Yo, sorprendido como podéis imaginar que estaba, le he preguntado lo que cualquiera hubiera preguntado: "¿pasa por aquí el 286?" "No", contestó, y se fue a la cocina a hacerse un cola cao, pues según él estaba harto de comer cables de cobre. Ya más calmados, él con el cola cao en la mano y yo con una estaca, charlamos sobre qué hacía en ese cajón (cosa que me extrañó porque el cajón de los folios es un lugar mucho más confortable). Al parecer, con tanta cosa acumulada en un ambiente de entropía, caos y desorden, había creado un microecosistema que generó (o degeneró) en este individuo. Dicho de otra forma, me llamó papi y se lanzó a mis brazos. Jamás he visto a la muerte tan de cerca, pero por suerte interpuse el perchero entre ambos y pude evitar cualquier contacto físico. Después nos despedimos y se volvió a meter en el cajón de los cables (con una lata de foie gras que le di para que untase en los cables) y quedamos en vernos algún día de éstos, quizas en la próxima limpieza de cajón. Entre eso y que tengo sueño, ya no sé ni lo que digo. Igual esto es hasta mentira y todo...One song
Bueno, dejando ya artículos moñas y absurdos, os dejo otro un poco más serio. Es la letra de una canción que acabo de escuchar (aunque tiene la pila de años) y que siempre me ha gustado por lo que cuenta. Espero que os guste.
Simon and Garfunkel Lyrics I Am a Rock
A winter's day
In a deep and dark December
I am alone
Gazing from my window
To the streets below
On a freshly fallen silent shroud of snow
I am a rock
I am an island
I've built walls
A fortress deep and mighty
That none may penetrate
I have no need for friendship
Friendship causes pain
It's laughter and it's loving I disdain.
I am a rock
I am an island
Don't talk of love
Well, I've heard the word before
It's sleeping in my memory
I won't disturb the slumber
Of feelings that have died
If I'd never loved,
I never would have cried
I am a rock
I am an island
I have my books
And my poetry to protect me
I am shielded in my armor
Hiding in my room
Safe within my womb
I touch no-one and no-one touches me
I am a rock
I am an island
And the rock feels no pain
And an island never crie
16/09/2006
El Ministerio de la Esperanza
Esta historia, que nació hace poco de repente y sin avisar, ha sido escrita en unos minutos, sin reflexionar, sin pararme a pensar, simplemente con lo que salía en el momento. Por algunas frases un "homenaje" pobre, manco y cojo al estilo sabinesco, por otras una historia más que leer. Que la disfrutéis.
Hoy estuve en el Ministerio de la Esperanza, donde la alegría y la ilusión bailan alrededor de la incertidumbre. Llamé al timbre varias veces, ya que hacía tiempo que estaba ahorrando para poder optar a una oportunidad de ésas que son tan importantes para hacer cosas, pero nadie abrió. No dudé en llamar una vez más, y otra, pero al parecer no había nadie en el interior. La resignación, que es una de esas palabras tan feas y largas que alargan la sombra de la tristeza, no figuraba en mi diccionario de palabras malsonantes, tímidas y descompuestas que es mi vocabulario, así que esperé por si venía alguien con la llave. Después de tanto tiempo esperando, un poco más no importaba. Casi me había dormido cuando levanté la vista, los ojos entrecerrados y la visión borrosa por el sueño y el cansancio. Una mujer se acercó lentamente hacia mí, hacia la puerta. Me miró extrañada, como si hubiese visto un fantasma, y llamó. “No hay nadie”, empecé a decirle, pero antes de terminar se oyó una cerradura al otro lado, la puerta se abrió y la mujer pasó. Incrédulo, pensando que quizás estaba soñando, me levanté apoyando las manos en la pared, a mi espalda, con prisa por si la persona que había abierto la puerta se iba y no me oía. Golpeé con los nudillos una, dos, tres veces sin obtener más respuesta que la de una hoja mecida por el viento que pasó junto a mí sin tan siquiera tocarme. Pensé en mil razones distintas, tratando de encontrar lógica a todo aquello, y mientras pensaba llegó otra persona y pasó, y luego otra, y otra más. Desesperado, desesperado a las puertas de la esperanza, cesé en mi empeño y me derrumbé.
Ahora me encuentro en el desguace de las ilusiones rotas, juntando cachitos de aquí, cachitos de allí para volver a tener una. Porque yo nunca pedí que me diesen un strike; tan sólo que me diesen la oportunidad de lanzar la bola.
